Neurofisiología del Estrés: Eje HPA

El estrés en sí no es algo que deba tener connotación negativa por sí solo. En realidad es una respuesta adaptativa para hacer frente a situaciones desafiantes o amenazantes y de esta manera recobrar la normalidad cuanto antes. Para ello, nuestro organismo aumenta nuestra excitabilidad activando nuestro sistema simpático, entrando en el famoso estado de «lucha o huida».

Los problemas se establecen cuando esta respuesta al estrés es continua, prolongada e intensa durante mucho tiempo llegando al punto que altere nuestra fisiología reflejando patologías bastante debilitantes como la ansiedad o la depresión.

¿Qué ocurre durante una respuesta de estrés? ¿Cómo se regula?

Ciertas estructuras inter-relacionadas como el hipotálamo, la glándula pineal y la glándula adrenal en el riñon juegan un papel importantísimo en el estrés. De hecho, forman lo que llamamos el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal actuando como un loop con retroalimentación negativa.

Ante una situación percibida como amenazante, el hipotálamo libera CRF, factor liberador de corticotropina que ayuda a generar ciertos cambios conductuales relacionados con el miedo, la ansiedad y la depresión a partir de la activación de receptores CRH1 en una primera fase de activación rápida del estrés.

A su vez, también actúa sobre la glándula pituitaria ayudando a la liberación de la ACTH, hormona adrenocorticotrópica que viajará por el torrente sanguíneo activando la glándula adrenal en el riñón que liberará la «famosa hormona del estrés»: el cortisol.

Este cortisol conjunto otros glucocorticoides, desactivarán la respuesta del estrés por feedback negativo de una manera más paulatina y lenta uniéndose a los receptores de glucocorticoides (GR).

Por tanto, como podemos predecir, el estrés sigue un proceso guiado por dos fases:

  1. Fase I (Rápida): Donde se activa el sistema nervioso simpático mediante la liberación de CRH, la subsiguiente activación de los receptores CRHR1. Por otro lado, se estimularán los receptores mineralocorticoides (MR) los cuales son activados por el cortisol a nivel basal cuando la concentración de corticoides es baja.
  2. Fase II (Lenta): El sistema nervioso se relaja dando paso al parasimpático mediante la activación de los receptores CRHR2 por el CRF y la Urocortina (otros péptidos de la família de la CRF) y los receptores GR por parte de los corticoesteroides.

Estas dos fases no son igual de proporcionales, y como bien comento la normalización de la respuesta suele ser más lenta.

Curiosidades en trastornos relacionados con el estrés

La sociedad de hoy en día y todo lo que conlleva, nos permite generar nuevos picos de estrés rápido sin dejar el suficiente tiempo de normalización de la Fase II regulada por todo lo que hemos mencionado hasta el momento. Si esta situación se prolonga en el tiempo y poseemos la predisposición genética adecuada, podemos hallarnos en un contexto de estrés crónico que alterará nuestro eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA).

Por ejemplo, se observó en investigaciones con sujetos con depresión una disminución de los receptores de glucorticoides (GR), interfiriendo de esta manera en la fase de normalización. Por otro lado, se ha observado una deficiencia dendrítica en la área CA3 del hipocampo, una función reducida de la expresión de serotonina, una declive cognitivo y deficiencias en la potenciación a largo plazo (aprendizaje).

Concluyendo…

El estrés es una respuesta adaptativa regulado por el eje HPA que consta de dos fases, una primera muy rápida regulada por la liberación de CRH y la activación de receptores tanto de CRH1 como de MR. La segunda fase, en cambio es más aplanada en el tiempo y viene regulada por la activación de receptores CRH2 y GR.

Las tendencias actuales nos predisponen a más y más picos de fase I sin la correspondiente normalización que puede terminar perpetuando la respuesta de estrés. Esto, a su vez, puede conllevar cambios en la expresión genética y una alteración de nuestro eje HPA.

Sin embargo, es importante recalcar que este artículo es un resumen muy breve e incompleto a falta de todos los avances que vamos viviendo.

Un abrazo,

Javier

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