Neurofisiología del Dolor: ¿Existen las Vías del Dolor?

Contextualizando la pregunta

Dentro de la comprensión de la neurofisiología del dolor, en toda carrera de ciencias de la salud, nos explican la existencia de ciertos receptores de terminaciones libres que poseen un alto umbral de activación: los nociceptores. Este alto umbral viene a referirse a la necesidad de estímulos más «notables» para que el receptor se active, ya que sino estaríamos procesando señales potencialmente peligrosas con demasiada frecuencia.

Nos explican, que la transducción que se realiza a nivel de los nociceptores, es decir, la creación del potencial de acción potencial a partir de un estímulo exterior, viaja por una neurona de primer orden que entra en la médula espinal, específicamente en las láminas de rexed, para conectarse con una neurona de segundo orden que viajará hacia nuestro encéfalo para que el mensaje sea procesado.

Este mensaje del exterior, cuando entra en la médula, asciende por el haz espinotalámico (vía anterolateral), comúnmente dividido en dos tractos:

  • Haz neoespinotalámico: Se suele decir que es la vía donde entran las fibras nerviosas rápidas (Delta) y discrimina principalmente los principales aspectos del dolor como la intensidad, la localización o la duración.
  • Haz paleoespinotalámico: En este caso, se le atribuye a las fibras C (el dolor «lento») dando relevancia a la sustancia P como neurotransmisor.

Entrando en profundidad: Tracto Paleoespinotalámico

Se defiende que la transmisión se da principalmente por fibras C que se estimulan ante la activación de receptores químicos y mecánicos que son encendidos al sobrepasar los umbrales de excitabilidad del momento siguiendo la binaria ley del todo o nada. Estas fibras entran en la médula principalmente a través de la Lámina II, entre otras, de Rexed.

Es importante recalcar que una vez la neurona de primer orden accede a la médula espinal, asciende o desciende uno o dos niveles a través del tracto de Lissauer, y es entonces cuando sinapsa con la neurona de segundo orden en diferentes núcleos de la sustancia gris.

Esta neurona de segundo orden decusa en ese mismo nivel y asciende por la médula hasta llegar al troncoencéfalo, más específicamente en la médula rostro-ventromedial. Seguirá viajando hacía arriba, moviéndose dorsalmente hasta conectarse con las neuronas de tercer orden en diferentes núcleos del tálamo (dorsal medial, ventral posterior lateral y ventral posterior medial).

Finalmente, desde el talámo se proyectarán diferentes señales hacia áreas corticales superiores como la corteza cingulada, la corteza somatosensorial, la ínsula, la corteza prefrontal entre otros.

Entrando en profundidad: Tracto Neoespinotalámico

Por su parte, al tracto neoespinotalámico se le atribuyen las fibras Aδ (delta), siendo fibras más rápidas por su mayor diámetro y nivel de mielinización. Por este mismo motivo, se le caracteriza el protagonismo del dolor agudo de transmisión rápida.

La neurona de primer orden que disparará por la activación de termoreceptores o mecanoreceptores, transmitirá el mensaje hacía el hasta dorsal de la médula. Entonces, en diferentes núcleos de la sustancia gris, hará sinapsis con la neurona de segundo orden que decusará hacía el lado contralateral para ascender por las columnas anterolaterales.

La mayoría de estas neuronas ascenderán hasta el complejo ventrobasal del tálamo donde conectarán con las neuronas de tercer orden proyectando hacía demás áreas corticales.

Estas vías no equivalen a Dolor: Sistemas Descendentes

Aunque nos podríamos extender bastante, vamos a simplificarlo para su máxima comprensión. En muchas ocasiones de nuestra vida, aunque los nociceptores se activen y los mensajes se transmitan por las vías mencionadas, será preciso e importante no percibir dolor en ese instante.

Por seguro, que hemos vivido esa situación donde nos hemos cortado, nos hemos hecho daño o incluso nos hemos accidentado y no nos hemos dado cuenta hasta llegar a casa, relajarnos y ver con nuestros ojos lo sucedido.

En este aspecto, es importante entender que la percepción del dolor será altamente contextual e individual ya que los sistemas de modulación desdencendete nos proporcionará un equilibrio dotando de analgesia cuando lo requiere.

Esta analgesia, simplificando bastante, la proporciona un mecanismo dotado de 3 componentes inter-relacionados:

  1. Sustancia Gris Periacueductual
  2. Núcelo Magno del Rafe y Locus Coeruleus
  3. Complejo Inhibidor en áreas posteriores de la médula espinal

Este sistema funciona por la transmisión de ciertos neurotransmisores que compiten contra la transmisión excitatoria del dolor, mediada principalmente por Glutamato y Sustancia P entre muchos otros. Para modular esta excitación, contamos con diferentes sistemas:

  • Sistema Opoideo
  • Sistena Noradregénico
  • Sistema Serotonérgico

Áreas Corticales en la Percepción del Dolor

En su momento se popularizó la existencia de un «centro de dolor» que se encargaba tanto de procesar las señales nociceptivas como de producir la experiencia dolorosa en la conciencia. Hoy sabemos que esto dista de la realidad y que, una vez las señales llegan al tálamo, nos encontramos con una compleja red que intenta desgranar la información mediante procesos tanto de arriba-abajo como de abajo-arriba.

Es decir, en esta red intervendrá no solo la información del estímulo exterior sino la información interna acorde a nuestras memorias, creencias, evaluación cognitiva del momento o significado otorgado entre muchos otros. En otras palabras, cierto estímulo jamás tendrá el mismo significado para dos personas distintas. El dolor será altamente multidimensional e individual.

Para simplificar todo lo que comento, se intentó esquematizar la neuromatriz del dolor. La verdad es que probablemente sea inexacta y no del todo certera y veraz. Sin embargo, nos dará una aproximación a la comprensión de la complejidad del dolor y su procesamiento para alejarnos de simplificaciones presentes hasta la fecha tras conceptos como «centro del dolor», «vías del dolor» o «receptores del dolor».

Os dejo la infografía que subí hace mucho tiempo a mi Instagram y que resume esta red en cuestión:

Cómo observamos, el tálamo actuará como un director de orquestra y todas las áreas donde se proyectan las señales actuarán en concordancia para procesar los estímulos y decidir acerca de su relevancia. No obstante, recalcar que probablemente esta neuromatriz es en sí una simplificación no acorde a la realidad, sin embargo, una teoría que ya desecha cierta percepción errónea del momento.

Entonces… ¿Existen las vías del dolor?

Después de todo lo presentado, la pregunta más que responderla quiero lanzarla al lector. Por mucho que te hayan explicado en la carrera acerca de receptores y vías del dolor: ¿Crees que realmente existen?

Hoy en día seguimos intentando descifrar la complejidad del dolor. Cada vez nos alejamos más de ese modelo cartesiano básico y seguimos sumando píldoras de información que intentan completar piezas del puzzle. A mi modo de ver, creo que deshacernos de cierta terminología errónea es necesario.

Un abrazo,

Javier Picañol

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